El origen del lenguaje en la mitología banta

EL ORIGEN DEL LENGUAJE EN LA MITOLOGÍA BANTA

            En un interesantísimo pasaje de sus Memorias y Viajes, el célebre filólogo, mitólogo y explorador, Sir Lars McOwen nos relata:

De todos los mitos que he recogido sobre el origen del lenguaje, el que más ha llamado mi atención es, sin duda, el del pueblo de los bantas. El mito dice así:

En los tiempos antiguos, los seres humanos no conocían ni necesitaban del lenguaje, pues unos a otros podían verse el pashka (vocablo banta que significa tanto “mente” como “alma”) con la misma facilidad con que podían verse mutuamente los rostros y los cuerpos. Si dos personas querían compartir sus pensamientos, sentimientos, conocimientos, dudas, gustos, temores y consejos, sólo tenían que mirarse el uno al otro. El pashka de cada ser humano estaba abierto a todos los demás, sin poder ni querer ocultarlo, así que todos se conocían y se apreciaban verdaderamente y todos los hombres amaban a todas las mujeres y viceversa, pues todos eran hermosos a los ojos de los otros. Además, al no haber secretos no existían las intenciones ocultas ni la desconfianza y ninguno podía sentirse solo, pues su pashka estaba en eterno contacto con los de sus semejantes.

Pero con la llegada de los chuub-baká, los cuatro pecados, los cuatro defectos del alma y de la mente, se introdujo el lenguaje entre las tribus bantas. Los cuatro pecados, considerados por los bantas como el origen de toda pena y dolor humanos, son el odio (sit), la crueldad (boshuda), la traición (pudju) y la venganza (jango).

El origen de los cuatro pecados (y a su vez, del lenguaje) se encuentra en la historia de un joven, Tak y una muchacha, Iza. Ambos acababan de llegar a la edad en la que es lícito para los jóvenes realizar el meboshka (“juntarse”, “amarse”, es decir, tener relaciones sexuales), que para los bantas es a los catorce años de edad. Cuando Tak e Iza se encontraron por azar caminando entre los platanales, él quiso hacer el meboshka, pero ella, al ver las intenciones del joven en su pashka, sintió rechazo hacia él. Ninguna mujer había rechazado antes a un hombre, pues como se ha dicho, todos se amaban los unos a los otros, y Tak, al percibir el rechazo en el pashka de Iza, se perturbó y sintió un dolor (aiika) desconocido hasta entonces.[1]

Ahora bien, no está del todo claro el porqué Iza rechazó a Tak. Una versión que circula entre las tribus que tuvieron más contacto con los misioneros[2] españoles a finales del siglo XVII dice que Iza había decidido mantenerse virgen de por vida para consagrarse a Hichuba (o Hich-Ubá, en el dialecto de los bantas orientales), el dios creador y protector de los bantas. Sin embargo, es evidente que esta versión del mito ha sido contaminada por la doctrina cristiana, como se puede apreciar en el paralelismo Iza-virgen consagrada a Dios-traedora del lenguaje con María-virgen consagrada a Dios-portadora del Verbo. En versiones del mito conservadas por las tribus que se encuentran en lugares más remotos y apartados, el rechazo de Iza no tiene explicación y de hecho, a los nativos ni siquiera se les ocurre preguntarse el porqué de esta actitud de la joven.

El caso es que Iza vio el dolor que su rechazo causó en el pashka de Tak y sintió gran compasión por el joven, que a su vez pudo ver este sentimiento en el pashka de ella y sintió vergüenza. Así comenzaron los chuub-aiika-sin, los cuatro días de dolor. Por cuatro días, ambos jóvenes miraron sus pashkas mutuamente. La vergüenza de Tak, fue correspondida con la pena de Iza, lo que causó en Tak un nuevo sentimiento, la ira (argka). Ésta provocó espanto en  Iza, pero no logró disipar la pena que ella sentía por el muchacho. Así pasó el primer día y al amanecer del segundo, Tak, furioso por los sentimientos que veía en el pashka de Iza empezó a desearle el mal y así comenzó a florecer sit, el odio, en su pashka. Al ver esto, Iza se horrorizó y sintió gran pesar, pero aún sentía compasión por el joven que estaba invadido por esos terribles sentimientos. Pero lo que más enfurecía a Tak era precisamente el que Iza se compadeciera de él, y mientras más compasión percibía en el pashka de ella, más dolor le deseaba a ella, al punto que al amanecer del tercer día, ya la odiaba verdaderamente.

Al ver el odio en el pashka de Tak, Iza sintió un profundo dolor, ya no causado por la compasión hacia el joven, sino por el horror de contemplar este nuevo y espantoso sentimiento. Tak se dio cuenta de que su odio causaba dolor en el pashka de Iza y se sintió complacido. Así nació boshuda, la crueldad, el gozo ante el dolor de los demás. Al percibir que su dolor causaba placer en Tak, los sufrimientos de la joven aumentaron, lo que a su vez alimentó el cruel disfrute del muchacho. Este círculo de dolores y crueldades crecientes continuó hasta el atardecer del cuarto día, cuando Iza no pudo soportarlo más y huyó de aquel lugar con el pashka destrozado.

Tak, por su parte, regresó a su aldea. Pero al entrar allí, las demás personas vieron que su pashka había sido invadido por el odio y la crueldad y se horrorizaron ante él. Tak pudo percibir que se había convertido en un monstruo para los demás y, ardiendo de dolor, huyó hacia las profundidades de la selva. Allí se encontró con Danago (o Daí-Nago, para los orientales), el dios que enseñó a rugir a las bestias y cantar a las aves. Danago vio el pashka de Tak y se compadeció de él, por lo que le ofreció la habilidad de ocultar su pashka, pero a cambio, él ya no podría ver el de los demás. Tak aceptó, pues no soportaba la idea de que todos vieran el monstruo deforme en que se había convertido su pashka y no quería volver a percibir el rechazo y la repulsión de los demás.

Así se hizo y de pronto Tak quedó ciego y sordo a los pashkas ajenos, y se sintió solo, aislado de todo. Por el resto del día, Tak lloró de soledad, miedo y claustrofobia al sentirse atrapado dentro de sí mismo. Cuando logró reponerse, volvió a su aldea y notó que allí nadie lo miraba. Sólo algunos se volvían a ver al extraño ser que se movía como hombre, pero que, como las rocas, no tenía pashka.

Tak decidió entonces vengarse de Iza por haberlo convertido en un monstruo, y como él había visto en el pashka de la joven todos sus anhelos, sentimientos y temores, decidió utilizarlos para causarle dolor. Así nació pudju, la traición, y se iniciaron los chuub-jango-sin, los cuatro días de venganza.[3] Como nadie podía ver las intenciones de Tak, pudo pasearse libremente por la aldea llevando a cabo sus planes.

El primer día, Tak llenó la choza de Iza con serpientes, arañas y gusanos venenosos; así hizo que el miedo entrara en el pashka de la joven. El segundo día, mató un rebaño de ciervos que eran amigos de la muchacha, provocando en ella la profunda tristeza que causa la muerte de los seres queridos. El tercer día, Tak incendió la choza de Iza. Para entonces, el pashka de la joven se había llenado de dolor y tristeza y los demás miembros de la tribu la evitaban, pues no podían soportar el sufrimiento que manaba de ella.

Entonces, el cuarto día, Tak secuestró a Iza y la llevó a la cima de la pirámide central de la aldea, donde, a la vista de todos, violó a la joven hasta desgarrarla por dentro y hacerla sangrar. El horror cundió entre los bantas, pues nunca antes el meboshka había sido forzado y mucho menos se había convertido en causa de sufrimiento y, sobre todo, porque nunca antes el dolor de alguien había sido causa de placer para otro. Nadie sabía qué hacer, pues nunca se habían topado con que un ser humano hiciese daño a un compañero, y ninguno hizo nada por ayudar a Iza. Cuando Tak terminó, consideró su venganza completa y se echó a reír con crueldad, mientras la pobre Iza sangraba y yacía agonizante sobre cima del templo. Pero entonces el pashka de ella se llenó ya no sólo de dolor y vergüenza, sino de odio, y con sus últimas fuerzas se abalanzó sobre Tak, lo levantó en el aire y lo arrojó de la pirámide. El cuerpo de Tak se destrozó rodando por los escalones, e Iza, al darse cuenta de que ella misma se había convertido en un ser casi tan monstruoso como su perpetrador, derramó una última lágrima y expiró. Así murieron Tak, jangomer, el vengativo; vaderot-sitter, el monstruo que odia, e Iza, clarimash, la compasiva; sit-amidamant, la víctima del odio.

Los miembros de la aldea que presenciaron la escena se llenaron de horror y pesar y a donde miraban sólo encontraban más dolor, pues éste se había introducido en los pashkas de todos. Y todos los hombres y mujeres de la aldea empezaron a temer que podrían sufrir como había sufrido Iza por un malvado como había sido Tak. Todo se volvió miedo y sufrimiento en los pashkas  de los seres humanos, así que todos huyeron por su cuenta y se escondieron en las selvas y ningún ser humano podía soportar la presencia del otro, pues todo lo que veían entre sí era miedo, dolor y desconfianza.

Danago se compadeció de los seres humanos y les dio a todos el poder de ocultar su pashka y de quedar ciegos a los de los otros. Pero para que pudieran volver a construir aldeas y pirámides y pudieran volver a trabajar la tierra y protegerse mutuamente de las bestias de la selva, era necesario que los seres humanos fueran capaces de compartir otra vez sus sentimientos, sus ideas y sus conocimientos, por lo que Danago les enseñó el lenguaje, que permitía a los hombres y a las mujeres comunicar lo que necesitaran, pero sin exponer su pashka. Pero con el lenguaje surgió la mentira, y sin poder ver lo que verdaderamente había en el pashka de los demás, los seres humanos empezaron a desconfiar de sus semejantes, a llevar intenciones ocultas, a ser hipócritas y aduladores, y los hombres y las mujeres se hallaron solos, aislados por completo de todos los demás, incapaces de conocerse los unos a los otros.

Así empezaron a formarse los bandos y las naciones y ocurrieron las guerras, como sucede hasta ahora. Pero Danago dijo a los seres humanos que el día en que cada uno de ellos aprendiera a borrar de sus pashkas el odio, la crueldad, la traición y la venganza, con sus consecuencias, el dolor, el miedo, la desconfianza y el rencor, ya no sería necesario el lenguaje y los hombres y las mujeres podrían compartir sus pashkas de nuevo y nunca más volverían a estar solos.


[1] Actualmente, entre las tribus bantas, el que una muchacha rechace a un joven que la pretende significa un gran dolor y humillación para éste. El rechazo es conocido como Iza-chutbak, “el daño de Iza”.

[2] En castellano en el original (N del T)

[3] Estos cuatro días, junto con el día que Tak pasó en la selva y los cuatro días de dolor, forman un período de nueve días de duelo en el que los bantas guardan un solemne luto, a finales del mes que para nosotros es junio y que marca el comienzo de la época de sequías.

Anuncios

Acerca de Maik Civeira

Escritor friki.
Esta entrada fue publicada en Las siete formas de combate. Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a El origen del lenguaje en la mitología banta

  1. Anónimo dijo:

    De donde son los bantas ?

  2. Anónimo dijo:

    Tienen algo que ver con los bantús de africa??

  3. Anónimo dijo:

    Si los bantas son ficticios, ¿En quienes existe la creencia de este mito?

  4. jhony santacruz dijo:

    Amigo, es usted un poeta extraordinario. El texto es fascinante y perfectamente pudiera formar parte de una mitología real. De hecho yo lo trabajo desde hace un par de años con mis estudiantes de secundaria.
    Quisiera saber si este texto hace parte de algún libro suyo.
    Muchas gracias

    • Maik Civeira dijo:

      Hola, jhony, muchas gracias por sus comentarios. Es usted muy amable, y me halaga que lo haya usado para sus clases. Espero que le haya servido.

      El cuento forma parte de mi libro “Las siete formas de combate”, que en versión impresa puede conseguirse sólo aquí en Yucatán, pero que está completo en este blog. Saludos y gracias por leer.

Sé brutal

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s