Lloré cuando calló la Ciudad de Azúcar

LLORÉ CUANDO CALLÓ LA CIUDAD DE AZÚCAR

Existía una ciudad hecha de azúcar, construida sobre un plato de barro colorido puesto en equilibrio sobre el pico más alto de la montaña más alta. En esa ciudad vivía la Gente Normal, gobernada por un rey sabio y poderoso, que tenía seis meses de edad.

La tranquilidad de la Ciudad de Azúcar agonizaba, pues los Gigantes de Queso habían comenzado a escalar la montaña más alta, y aplastaban todas las granjas y aldeas a su paso. La Gente Normal temía que los Gigantes pudieran llegar al pico más alto, así que pidieron consejo a su rey, quien les respondió con estas palabras de gran sabiduría: “Ga-ga”.

Los Gigantes de Queso alcanzaron la Ciudad de Azúcar, derrumbaron sus murallas y entraron en ella sin que se les pudiera detener. Aplastaban casas y relojes, calles y pasteles, torres y papel. Al ver esta destrucción, las nubes se cargaron furiosas y llovieron nostalgia sobre los Gigantes. Pero para sufrir nostalgia se necesita poder ser sellado, y en los Gigantes nada se sellaba.

La Ciudad de Azúcar calló y permaneció en silencio.

Por fin los Gigantes llegaron al Palacio. Ahí estaba el rey en su cuna real, dormido, soñando ensueños propios de los monarcas que tienen su edad. Al llegar ante él, los Gigantes de Queso se postraron y lo proclamaron su Señor.

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Acerca de Maik Civeira

Escritor friki.
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