Tentáculos, Capítulo III

TENTÁCULOS
Capítulo III

Leer el Capítulo II

El resto de la semana evitó tanto tomar baños de tina como tocarse. El recuerdo de la experiencia la excitaba con esa emoción de calofrío interno que sólo conoce el adolescente cuando disfruta de algo prohibido; al mismo tiempo se encontraba alegre y temerosa. En la escuela, orgullosa en secreto de su secreta osadía, dirigía miradas altivas y coquetas a chicos y chicas, pero al mismo tiempo se sentía nerviosa e inquieta, como el puberto que teme al descubrimiento y castigo, o más aún, como el niño que pone al coco y luego le tiene miedo.

Un día, durante el recreo, se acercó al siempre distraído Ádal y, como si nada, le preguntó:

-Oye… ¿Qué sabes del tentacle rape?

Ádal levantó la mirada de la pantalla de su iPad y observó a Claudia con extrañeza; el hecho de que una chica tímida y recatada como ella le preguntara sobre tales temas lo ponía un poquitín nervioso y emocionado.

-¿Qué quieres saber? -le respondió.

-Pues tú sabes, hay mucho hentai sobre tentáculos, ¿no?

-Sí, bastante… -y deseoso de saber qué tanto del tema conocía Claudia, y cuánto podría interesarle, le preguntó- ¿Tú has visto mucho?

-Nah, sólo un poco. Ya sabes, típico que te pones a buscar en Google y te aparecen cosas que ni al caso. ¿Es muy común?

-Es todo un subgénero de hentai. Hay muchísimas miniseries y ovas al respecto; algunas ya hasta son clásicas. Incluso hay grupos de fans muy clavados, que hacen convenciones y toda la cosa. Hasta hay una bebida de uva llamada Tentacle Grape, hecha para fans de esa onda…

-¿Pero a quién se le ocurrió que ver a una mujer siendo cogida por tentáculos es sexy? O sea, ¿eso de verdad les excita?

-Pues sí, aunque en este mundo enfermo y triste podrás encontrar a toda clase de gente a la que le excite toda clase de cosas. Y la verdad no tengo ni idea de a quién se le ocurrió.

-¿Tú crees que esas historias estén basadas en leyendas antiguas o algo así? ¿En historias de chicas que fueron penetradas por tentáculos?

-No, ¿cómo crees?… Pero hay algunos antecedentes del porno con tentáculos. ¿Y qué crees? ¡Ni siquiera son japoneses!

-¿De veras?

-Sí. Dos películas de serie B que se hicieron en los ochentas, Galaxy of Terror y The Evil Dead.

-¿Animación o películas-películas?

-Películas, con personas. Si quieres te muestro.

-Sobres.

Claudia se sentó junto a Ádal, muy pegadita a él para poder ver bien la pantalla de su aparato. Ádal se aseguró de que no hubiera maestros a la vista, tras lo cual se volvió hacia el iPad y con agilidad y prontitud encontró un sitio en Internet en el que se mostraban sendas escenas de las películas mencionadas. En la primera, una mujer con indumentaria de guerrera espacial era asaltada por un gusano gigante que con sus tentáculos le arrancaba la ropa, exponiendo su cuerpo desnudo y sudoroso ante la audiencia, después de lo cual el monstruo se colocaba sobre ella y la penetraba por todas partes con sus tentáculos. La mujer, durante el transcurso de la violación cambió sus aullidos de espanto por gemidos de éxtasis y, con goce evidente, se corrió de forma tan espectacular que perdió la vida.

En la segunda, una adolescente empijamada caminaba por un bosque cuando de pronto las ramas, parras y raíces de árboles y plantas cobraron vida y de inmediato sujetaron sus brazos y piernas, haciéndola caer por tierra. Las raíces rasgaron su ropa, arrancaron sus pantis, dejaron sus senos al descubierto y jugaron con ellos. Al mismo tiempo, la forzaron a abrir las piernas a pesar de toda su resistencia femenina. La escena terminó justo en el momento en que una afortunada raíz entraba con violencia entre los muslos de la chica y ella exhalaba un gemido.

-¿Qué tal? -le preguntó Ádal, aparentando ecuanimidad.

Claudia, moralmente asqueada y sexualmente excitada, tardó en responder –Pero, ¿por qué tienen que ser violadas y sufrir? ¿No hay historias de tentáculos en las que la chava se la pase bien y lo disfrute?

-No sé… Supongo que sí. Estas historias tampoco son mi máximo, y no sé mucho de eso. Igual y hay algo en nuestra cultura o en nuestra naturaleza que hace que muchas personas se exciten con esa idea… hombres y mujeres por igual.

Claudia se quedó muy pensativa ese día y los siguientes. Pasaba horas enteras sentada frente a la ventana o acostada en su cama con la mirada perdida, divagando sin llegar a ningún lado, apenas escuchando a la playlist de música pop coreana que se repetía sin cesar. Trataba de encontrar un equilibrio entre el espanto que le daba el recuerdo y deseo irracional de repetir un encuentro con el ser que habitaba su baño y sus sueños. A veces, sin darse cuenta, se excitaba y se empezaba a acariciar la entrepierna por encima de sus pantis, y cuando se descubría haciéndolo, la vergüenza y el miedo le hacían detenerse de inmediato.

Sin entender bien por qué, se sentía sola, atrapada en una experiencia que nadie más compartía. Se consideraba torpe para comunicarse con los demás y comenzó a entristecerse; algo la impulsaba a tener contacto humano, pero algo más la frustraba al impedírselo. Ni siquiera podía recurrir a Angélica, que se había vuelto distante y reservada después de lo que fuera que había pasado entre ella y los chicos. Una tarde, mientras meditaba al respecto, Claudia se dio cuenta de que lo único que tenía eran esos tentáculos en la tina.

Con un impulso repentino, se levantó de la cama en la que yacía y caminó presurosa y decidida hacia el baño, como si tuviera alguna urgencia vital. Se quedó de pie frente a la bañera y la observó por un buen tiempo.

-¡Ven!- dijo al fin.

No hubo respuesta.

-¡Ven, por favor!- repitió.

Nada.

-¡Ven, vamos a hacerlo! -le ordenó a lo que fuera que tuviera su madriguera detrás de los grifos.

-¡Ven a cogerme! -gritó a todo pulmón antes de darse cuenta y sentirse abochornada.

Sólo le contestó el silencio del caserón y el rumor de calle vespertina. Claudia estaba confundida y decepcionada, pero también notó que se había excitado un poco al proferir las últimas dos frases. Aún de pie frente a la tina, con su mano izquierda se agarró un seno por encima de la blusa; metió la mano derecha, primero bajo la cintura de su falda colegial, y después se aventuró a dirigirla bajo el calzón. Se acarició los vellitos y los labios, y después aventuró sus dedos hacia dentro y los remojó en el exquisito jugo de su excitación. Elevó su mano hacia su rostro y se deleitó en su propio aroma; después se inclinó hacia adelante y acercó sus dedos a la boca del león. Untó un poco de sí misma en el grifo y retrocedió.

Nada pasó. Clauda, frustrada, se dio por vencida y se dirigió al lavabo para lavarse las manos. Pero justo en ese momento se sintió un leve temblor en la casa y se escuchó un rumor bajo que dominó todo sonido. Asustada, Claudia se volvió hacia la tina justo a tiempo para ver cómo una decena de tentáculos salían disparados de entre las fauces de bronce. Claudia ahogó un grito de espanto y echó a correr hacia la puerta de salida. Ya estaba casi por completo fuera del baño, cuando uno de los tentáculos la tomó de un tobillo y la hizo caer boca abajo.

Claudia trató de aferrarse a la pata de un viejo y pesado ropero, pero el tentáculo la jalaba con fuerza irresistible y no tuvo más opción que dejarse arrastrar de vuelta al baño. Allí otros tentáculos se adelantaron para tomarla. Uno la sujetó de la otra pierna, otro rodeó su cintura y un cuarto se enredó en su abdomen; dos más la cogieron de las muñecas.

Acostada boca abajo, y con los pies hacia la tina, Claudia no podía ver lo que estaba pasando y, aterrada, sólo podía sentir los tentáculos aferrándose a su cuerpo. Cuando la tuvieron firmemente sujeta, los pseudópodos la levantaron del suelo y la suspendieron en el aire. Otros látigos se unieron a la fiesta; dos de ellos entraron bajo su falda y bajo sus pantis, y se las arrancaron con un solo movimiento, dejando su vagina y sus nalguitas al aire. Otros dos hicieron lo mismo por su blusa y su brasier, y sus tetas saltaron libres y juguetonas. Los tentáculos que la sujetaban de los tobillos, la obligaron a doblar las piernas, dejando a la chica en posición de hembra en celo. Claudia había quedado desnuda, flotando sobre el suelo, con sus pechos colgando hacia abajo y su vagina y su trasero expuestos al monstruo tentacular de la bañera. Para entonces, había perdido la cuenta de los flagelos que la sujetaban, la tocaban o la rondaban por todas partes.

No pudo, sin embargo, ignorar aquél que llegó para acariciar sus húmedos labios e introducirse con suavidad entre ellos. Claudia estaba deseosa de que los preámbulos terminaran y con suaves jadeos exigía ser penetrada. El tentáculo obedeció de forma expedita, brusca e inmisericorde, y Claudia lo sintió duro y sedoso dentro de sí, entrando hasta el fondo para volver a salir, una vez y otra más. La chica luchó para no gritar, y con lo poco de voluntad y cordura que le quedaba, ahogaba sus gemidos y se mordía los labios.

Se dejó ir, se permitió a sí misma recibir el deleite y dejar de preocuparse por todo lo demás. Pero una situación nueva la hizo volver a ponerse alerta; otro tentáculo estaba rondando su culo. Se metió entre sus glúteos carnosos y suaves y se frotó en su ano. Claudia sintió el miedo de una criatura infantil e indefensa.

-¡No! -alcanzó a gritar entre jadeos, antes de que la larga y gruesa extremidad se insertara en su virginal culito con la misma fuerza y poder con que minutos antes había empezado a cogérsela por la vagina.

-¡No! -gritó Claudia con todas las fuerzas de las que aún era dueña- ¡Por ahí no! -pero otro tentáculo entró de golpe en su boca y la hizo callar.

Ahí estaba Claudia, suspendida, con muchos tentáculos penetrándola por completo, atándola hasta la indefensión, tocándola hasta el éxtasis. No tardó en aceptar que lo estaba gozando, y mucho, y entonces resolvió relajarse y dejarse complacer. Ya antes se había imaginado ser penetrada por partida triple y se había excitado ante la idea, pero no pensó que le sucedería pronto, ni que lo disfrutaría tanto. Su vagina, su boca, su ano, se habían convertido en receptáculos de placer sobrenatural, metafísico, casi divino. Se sintió en un paraíso inimaginado y deseó con toda su voluntad que aquel nirvana erótico no terminara jamás.

Pero pronto el éxtasis se elevó a tal grado que no pudo resistirse. En su boca un cosquilleo eléctrico creció y se extendió hasta alcanzar su punto máximo. Cuando Claudia se dio cuenta, había tenido un orgasmo en la boca. Una sensación análoga, pero diferente, se suscitó en su culo, y allí también se vino con fuerza, apretando al tentáculo que se la follaba. Finalmente, en su vagina, capital de todos sus placeres, explotó un orgasmo, que al instante se hizo doble, luego triple y cuádruple. Y así Claudia, habiéndose corrido por todas partes, se quedó rendida y lánguida como una muñequita de trapo. Los tentáculos salieron de su cuerpo y con delicadeza la depositaron en el suelo del baño, para después desaparecer por donde habían surgido.

Cuando Claudia despertó, adolorida, violada y feliz, ya había anochecido. Con apenas energía para moverse, tomó una ducha refrescante y se echó a dormir, como la otra vez, en un profundo sueño de inexistencia.

__________________

Concluye en el Capítulo IV

Anuncios

Acerca de Maik Civeira

Escritor friki.
Esta entrada fue publicada en Frikifilia. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Tentáculos, Capítulo III

  1. Wow esta vez te mandaste con todo, pero aun no logro entender si la criatura es una especie de manifestación fantasmal, criatura del espacio o solo esta en al mente de la chica.
    Por otro lado este capitulo me hizo recordar cuando una amiga me pregunto si de verdad había animación pornográfica de pokemon e hice lo mismo que Ádal responder sin detenerme a pensar que había querido de verdad la chica XD.

Sé brutal

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s