2. La Bestia

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No recuerdo si había discutido con mi madre o con Liliana, pero esa noche tenía deseos de rasgar mi piel, arrancarme el cabello, hacerme daño. No era una cuestión sólo del pleito que acababa de suscitarse. Era todo. Aquella disputa, que ni siquiera recuerdo, no era el problema, sino un síntoma.

Me encerré en mi cuarto, golpeé las almohadas, arrojé objetos y pateé los muebles. Pero ni siquiera podía descargar mi furia como yo hubiera querido; me reprimía, tenía miedo de que alguien escuchara mi rabieta y subiera a mi cuarto a tratar de corregirla. Estar molesto es malo, uno siempre debe estar contento y dar las gracias.

            Me senté en la penumbra, bufando como animal, y miré la lluvia por la ventana. Sentí deseos de salir a correr y empaparme. Pero una locura así habría hecho que mi madre me mandara de nuevo al psicólogo y pusiera una pila de libros de autosuperación en la cabecera de mi cama.

            De pronto dejó de importarme.

            Me levanté de la silla y salí con toda tranquilidad de mi cuarto. Bajé las escaleras con lentitud y atravesé la sala de estar. Abrí la puerta de la calle y miré la lluvia. Cerré la puerta detrás de mí.

            Empecé a correr por la calle vacía apenas sentí el agua helada en mi cabeza. No me dejé tener frío. Sólo corrí. Quería correr y correr para siempre. Quería convertirme en bestia, en simio, en hombre lobo, y saltar por los tejados y las cornisas y golpear con mis garras y gruñir y aullar a la luna.

            No recuerdo en qué momento comencé a llorar. Ya no sabía bien qué me pasaba, si tenía rabia o tristeza o todo junto, o me estaba volviendo loco. Me detuve y dejé que la lluvia me mojara mientras caminaba de regreso a casa.

            Esa noche tomé la decisión de escapar.

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Acerca de Maik Civeira

Escritor friki.
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2 respuestas a 2. La Bestia

  1. ya sabes quién dijo:

    No sé exactamente cómo se conecta éste con el anterior, pero bueno…

    Me gusta y no me gusta. Siento que es algo que escribiste cuando tenías 17 años y ahora lo estás puliendo. Es difícil capturar la frustración de la adolescencia, y condensar el sentimiento en un frasquito para llevar. La verdad, no creo que se pueda.

    “La ira me carcomía, me debilitaba, me estaba deshaciendo.”

    Y ese es el problema con este cuento. Hay un exceso de adjetivos que deben enmarcar el sentimiento de tu personaje y, hasta cierto punto, lo logra, pero la verdad es que no me importa.

    Me explico: tenemos un monologo de un personaje anónimo que, por lo menos en lo que va del capítulo, no se está enfrentando a nada. No hay un planteamiento de conflicto, ni un establecimiento de personaje. No sé qué pasa en su vida y por qué debería importarme.

    Yo creo que el problema (y advierto que me voy a proyectar bastante aquí) es que está muy basado en tu vida real. Si no los eventos, tal vez el sentimiento. Volver a una era que significó mucho para ti pero que, como una película francesa, empezó sin prologo y terminó sin epílogo. Una serie de eventos memorables, pero sin una línea fácil de seguir.

    Ojo, cuando digo conflicto, no me refiero a peleas y machetes. Con sólo saber que le pasa en la cabeza al mocoso, me basta. O puede ser que realmente no le pasa nada, es una depresión endógena que lo lleva a escenarios variopintos, en cuyo caso me gustaría ver tales escenarios directo, con un cold open como la caricatura de batman en los 90.

    Eso me devuelve a lo de los adjetivos: tal vez no deberías describir tanto qué siente el sujeto, sino ponerlo en una situación donde VEAMOS que siente. Algo así como el catcher in the rye, que nunca dice estar deprimido, pero después de verlo abandonando la escuela, viajando a la ciudad y frecuentando putas que se niega a coger, podemos deducir que está pasando un mal pedo mental.

    (Catcher in the rye no es mi máximo, de hecho lo odié en su momento, pero después de leer uno que otro ensayo sobre el Salinger y su obra, lo aprecio un poco más).

    ———-
    SIento que hay un algo… una pretensión. No te sientes fluido, como sí lo eres en tu blog o en frikifilia.

    En fin, es la humilde opinión de alguien que lee blogs un lunes a las 4 am.

    • Maik Civeira dijo:

      Hola, te agradezco mucho que hayas leído y comentado. De verdad se aprecia que te hayas tomado el tiempo. Dame chance, la novela está empezando y apenas estamos conociendo a los protagonistas. Pronto verás cómo todo cae en su lugar.

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