21. Después del ocaso

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            -¿Y cómo estuvo?

            -Rico. Delicioso. Genial

            -Oye y… tenía… tu sabes… ¿pelos?

            -¿Qué?

            -O sea, que si estaba depilada a la brasileña.

            -¿Qué?

            -Es que ya sabes cómo son las gringas, y ahora está de moda estar pelona como niña de nueve años. A mí se me hace casi como pedofilia, vamos, ese vello tiene razón de ser…

            -¿Qué?

            -Olvídalo, sólo era curiosidad. ¿Qué hicieron después?

            -Subimos a buscar nuestras cosas. Luego volvimos a la playa y nos quedamos echados en la arena, acurrucaditos, viendo el cielo. Estuvo lindo.

            -Qué bien. ¿Y luego?

            -La acompañé a su hotel y me vine pa’ la casa. Pero ¿y ustedes? ¿Qué se hicieron?

            -Bueno, pos cuando empezó la corretiza, Cristal y yo nos escabullimos y logramos escapar. Anduvimos vagando por la Zona Hotelera por unas horas. Después cada quien agarró por su lado. Los domingos en la noche me toca meserear, ¿sabes? Entonces me fui para el restaurante. Y ahora aquí estamos.

            -Aquí estamos. ¿Qué hizo Cristal?

            -Se encontró con su prima y se fueron a su casa.

            -¿Estaba bien?

            -Sí, todos estábamos bien.

-Oye, ¿y agarraron a alguien los polis?         

-Nah. ¡Pero pinches polis! ¡Me van a matar del susto! ¿Y en qué quedaste con tu gringa?

-En que mañana nos vemos después del Circo, para hacer algo.

-Bien.

-¿Algo que nos recomiendes?

-Pues mañana es lunes. Lunes, lunes, san lunes… Bueno, yo mesereo, pero después podemos hacer alguna otra cosa. Siempre hay bares, antros, etcéteras. Esto es la Ciudad de las Palmeras, siempre para servir al turista y al ocioso.

-Eso veo. Ya encontraremos algo que hacer. Y si no, Alison y yo nos tenemos el uno al otro…

-Va, sólo que no vengas a hacer tus cosas a mi cuarto. Con gusto te prestaría el de Julio, pero está cerrado y sólo él tiene la llave.

-No te preocupes. Ningún lecho es incómodo cuando se anda de caliente.

-Cierto es, mi chavo. Oye, y qué suerte la tuya. Llevas… cuatro días de fugitivo y ya pescaste gringa. Nada mal para un novato.

-Es que cuando uno tiene mi atractivo animal…

-¡Ja! Chale, bájale la espuma a tu chocolate. ¿Y tu ex? ¿Qué diría ella?

-¿A qué viene eso?

-Pues que, según me dijiste, cortaste con ella el día anterior a tu escapada. Y ya rápido andas con otra. No te costó trabajo olvidarla, ¿eh?

-No es que la haya olvidado… Es que… Es complicado. Sí la quiero… la quise… Pero ya necesitaba cortar el cordón umbilical… ¿Sabes? Liliana es la única mujer con la que había tenido sexo.

-Ah, pos estás jarioso. Eso lo explica todo.

-Incluso cuando estaba con ella sentía esa inquietud, tú sabes. El ser humano busca variedad y frecuencia en cuanto a sexo, según sé, y cuando estás en una relación de tres años con una persona, sucede que ya no tienes una cosa ni la otra.

-No sabría decirte. ¿Y nunca le fuiste infiel?

-No. No habría podido. Estoy en contra de la infidelidad… O decía estar en contra de ella… Creo que si no quieres estar con alguien debes dejarlo y ya. No sé, me habría sentido demasiado culpable de haberle puesto el cuerno… De cualquier forma la oportunidad nunca se presentó.

-Aprecio la honestidad. Pero, ¿qué hay si de repente se te antoja algo físico con una chava, pero no quieres por ello perder la relación con tu novia?

-Entonces haces un balance de prioridades y ves qué te importa más… O eso me decía a mí mismo cuando imaginaba la posibilidad de hacerlo con otras chicas, pero no sé cómo habría reaccionado de haber podido hacerlo… Creo que me habría dejado llevar y luego me habría arrepentido… O no… Ve tú a saber. A menudo sí fantaseaba con tener la oportunidad de coger con alguien más. Incluso deseaba que ella me fuera infiel. Así yo habría podido serle infiel sin culpas…

-No, mi chavo, eso no funciona. Ella no te lo habría permitido. Los que han sido infieles suelen ser los más celosos y paranoicos. De hecho, yo tuve un cuate que una vez le preguntó a su novia cuál era su fantasía sexual y ella le respondió que era tener sexo con dos hombres a la vez. El chavo, todo buena onda y open mind le dijo “vas”. Así que lo hicieron con un cuate de él. Luego este vato le propuso a su novia que hicieran un threesome, pero esta vez con otra chava. Pos la novia se negó rotundamente y hasta se ofendió por la propuesta. A partir de entonces, se volvió una celosa loca, que lo vigilaba todo el tiempo y no le dejaba ni hablar con otras chavas…

-Vaya, qué cosas. La gente está loca.

-Ya ves, así pasa cuando sucede. En fin, ¿cómo te quitabas esas inquietudes cuando te llegaba la calentura?

-Pues me aguantaba. A veces tenía fantasías sexuales sobre otras chicas, incluso sobre las amigas de Liliana, pero sabía que no eran planes para ser llevados a cabo…También veía porno. A veces prefería chaquetearme viendo hentai que hacerlo con Liliana. Je, je, je.

-Eso nos pasa a todos. Además, el hentai es bueno. Si hay tentáculos, mejor …

-Sí que sí. Incluso prefiero el hentai que el porno real.

-Es natural, mi chavo, es natural. Oye, y aparte de manosear tus propios genitales frente a dibujos pornográficos, ¿a qué te dedicabas en Ciudad Plana?

-A nada más allá de la escuela y Liliana. Me entretenía chateando, viendo videos de YouTube y riéndome de la Inciclopedia. Ya sabes, lo normal.

-Bueno, te quejarás de que no hemos mucho estos días, pero de eso a esto hay una mejora indiscutible…

– La verdad me la he pasado muy bien.

-Sobre todo a partir de Playa Tsunami, ¿eh?

-Je, je. Por supuesto… Oye, por cierto, ¿tú has tenido novia?

-No, mi chavo. Eso no es lo mío. Es harto difícil encontrar a una persona compatible.

-Sí… Yo no sé si era realmente compatible con Liliana.

-¿Por qué lo dices?

-Pues no sé… El último año de nuestra relación no nos llevábamos bien. Acabamos mal, de hecho.

-Ya veo. Pero, ¿el sexo era bueno?

-Dentro de lo cabe. Estuvo más rico lo de hoy con Alison que cualquier cosa con Liliana. Es una culerez decirlo, pero es verdad. Es que Alison se mueve de una forma que… Y me hace sentir…. No sé cómo expresarlo.

-A huevo. Se ve que tiene experiencia.

-¿Insinúas que es puta?

-No, no, no. No la juzgo. No digo que tenga nada de malo; es más, me parece muy sano. Si ha tenido muchas parejas sexuales, mejor para el siguiente. Pero que de seguro es bien atrabancada, no hay duda.

-¿En qué te basas?

-En que es gringa.

-Eso es un estereotipo. No todas las gringas son unas abiertas de patas.

-Créeme, he visto gringas ir y venir por esta ciudad. Cuando de sexo se trata, todas vienen a buscar su acostón exótico tercermundista y no perderán la oportunidad.

-Su acostón exótico tercermundista. Como yo, ¿no?

-Pos sí…

-O sea que yo no le gusto a Alison, sólo me cogió porque yo estaba en el lugar adecuado en el momento adecuado, ¿no?

-No digo que no le gustes. Digo que seguro tiene una amplia gama de gustos. Y que así como fuiste tú…

-Bueno, ya. Bájale. Estás hablando de una persona a quien ni conoces.

-Conozco a las gringas…

-Tú siempre crees que lo sabes todo.

-No lo sé todo, pero esto sí lo sé con un grado aceptable de certidumbre.

-No. No lo sabes. ¿Y sabes qué? Estás hablando de mi chica, así que ten más respeto.

-¿Tu chica? No ma… Bueno, va. ‘Ta bien. No quería ofenderte. Disfrútala… ¡Hey! ¿A dónde vas?

-A dar una vuelta, a caminar por ahí.

-Va, pero no te molestes.

-No me molesto. Estoy bien, sólo quiero caminar.

-‘Ta bien. Toma, llévate la llave.

-Ok. Nos vemos al rato.

            Mi caminata fue bastante breve, porque el barrio a esas horas de la noche se veía amenazante, pues en algunas de las calles ni siquiera había luz. Al volver a la casa me quedé un rato sentado frente a la mesa de madera, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Cuando el sueño venció mi indignación, regresé al cuarto de Bilcho y me dormí.

            Al mediodía siguiente nos encontrábamos dando una función del Circo de las Ratas en pleno bulevar de la Zona Hotelera, cuando se apareció el bueno de Wiki. Al terminar la función se nos acercó y nos hizo una invitación.

            -Lunada en Puerto Pequeño, casa de Juan Pablo. Si quieren, yo los aviento.

            -Por mí está muy bien. ¿Tú qué dices, Diego?

            -Me parece. Sólo deja que contacte con Alison para saber si ella quiere ir. ¿La podríamos llevar en tu coche, Wiki?

            -Sí, claro. Espacio hay para todos.

            -¿Nos vamos en el Alerón Chiflado? -preguntó Bilcho.

            -Así es.

            -¿El Alerón Chiflado? -inquirí.

            -Es mi vehículo -respondió Wiki y nos despedimos

            Poco después del receso llegó Alison. Apenas la vi, corrí hacia ella y la saludé con un beso en la boca.

            -Hola -le dije-. ¿Qué has hecho hoy?

            -Oh, ya sabes: ir a la playa, pasear por los malls… Ya no hay mucho que ver en Ciudad de las Palmeras. Creo que pronto me iré a otra parte.

            -¡Genial! Hay muchos lugares a los que podemos ir.

            -Sí…

            -Por lo pronto hoy va a haber una lunada en Puerto Pequeño. ¿Quieres ir?

            -Ok. Estará bien.

            -¡Perfecto!

            Conversamos un poco más antes de la siguiente función. A menudo me sucedía que no me quedaba de qué hablar con ella y entonces se producía un silencio incómodo. Al iniciar el espectáculo se despidió y no supe a dónde se fue.

            Cuando terminó la jornada, Bilcho y yo pasamos rápidamente a la casa para después dirigirnos a su lugar de trabajo, un restaurantito llamado Anasazi’s que se encontraba en una zona muy bonita de la ciudad, cerca de un parque en el que jugaban niños y paseaban familias, a la vuelta de uno de aquellos viejos cines de una gran sala única, de los pocos que aun quedaban. El restaurante era pequeño y tenía un aspecto agradable; los comensales eran principalmente familias y grupos de señores y señoras de mediana edad. Mientras Bilcho los atendía con su impecable amabilidad, yo me fui a dar una vuelta por los alrededores.

Wiki llegó puntualmente por nosotros. El Alerón Chiflado era un viejo Grand Marquese color negro al que le habían agregado un alerón gigantesco y despintado que, lejos de parecer aerodinámico, daba la impresión de ser un lastre para el vehículo. En la defensa trasera tenía pegadas varias calcomanías con leyendas, entre las que se incluían Mi otro vehículo es el Halcón Milenario, Si estás leyendo esto, es que no eres mexicano, ¿Cómo manejo? Llama al 1-800-ME VALE MADRES, y otras menos ingeniosas. Entre todas las calcomanías resaltaba el contorno de un pez hecho de metal, como ésos que dicen JESÚS, con la diferencia de que éste tenía dos patitas y decía DARWIN. Wiki, por su parte, vestía una camisa negra con la leyenda NO ME OBLIGUEN A SACAR A SARA JUANA en letras blancas.

            -¡Shot a’lante! -exclamó Bilcho antes de que pudiera reaccionar y me vi obligado a acomodarme en el asiento trasero.

Noté entonces que entre la puerta y el asiento de Wiki estaba colocado un gran bate de beisbol hecho de madera que se veía bastante pesado. Le pregunté a Wiki la razón por la que lo tenía.

-Zombis -respondió.

-¿Zombis?

-Sí, zombis. Nunca sabes cuándo te van a salir.

-¿Zombis, Wiki?

-Sí. Verás, yo estoy convencido que las múltiples expresiones de cultura popular que retratan a los zombis son en realidad manifestaciones del inconsciente colectivo que de alguna manera sabe que una plaga zombi azotará a la humanidad. Estoy preparado para ese escenario.

-¿Con un bate?

-Es el arma más efectiva. Las municiones de las armas de fuego se agotan rápido y el filo de las armas punzocortantes puede atorarse en la carne putrefacta de los muertos vivientes, impidiendo así al humano vivo prepararse rápido para asestar otro golpe. Bueno, en realidad el arma ideal contra un zombi sería un sable de luz, pero no he podido perfeccionar el mío… por ahora.

-Ah…

Nuestra siguiente parada fue en el hotelito de Alison y de ahí viajamos una media hora por carretera hasta llegar a Puerto Pequeño. Estaba oscuro y no pude apreciar bien el pueblo. Sólo pude ver varias casitas y calles estrechas. Nos detuvimos frente a una residencia de tejas rojas y paredes amarillas. Junto a la puerta principal había varios eclipses de barro y una gran iguana de talavera. Wiki tocó el timbre y una señora joven y guapa nos abrió la puerta.

            -¡Hola, Wiki! Bilcho, ¿cómo estás? -saludó efusiva y repartió besos.

            -Buenas noches -contestó Wiki y nos presentó con la señora, que resultó ser la madre de Juan Pablo.

            -Pasen, pasen -nos invitó la mujer con una gran sonrisa-. Juan Pablo está allá atrás prendiendo la fogata.

            El patio trasero de la casa daba directo a la playa. Un muchacho alto, delgado, ancho de hombros, de largos cabellos castaños estaba a gatas junto a un agujero en la arena, tratando de encender los carbones.

            -¿Qué hay, JuanPa? -saludó Bilcho y el muchacho se volvió hacia nosotros.

            -¿Qué once? -dijo con una sonrisa.

            Nos saludamos y presentamos, y Juan Pablo volvió a sus intentos de encender la hoguera. Cuando por fin lo consiguió, ya habían llegado más personas, entre ellas varios conocidos de los días anteriores. La velada transcurrió con tranquilidad; sólo conversar, comer, beber un poco… nada del otro mundo. En varias ocasiones quise escabullirme con Alison para irnos a fajar a algún lugar apartado, pero ella quería estar con el grupo.

            Hacia las dos de la mañana se habían ido casi todos los invitados. Sólo quedábamos Juan Pablo, Bilcho, Wiki, Alison, una pareja de novios y yo, sentados alrededor de una fogata que daba sus últimos calores. Juan Pablo rascaba la guitarra y los demás sólo guardábamos silencio. Perdí la mirada en las ascuas.

            -Tócala, JuanPa -dijo Bilcho, de pronto.

            -¿Ya es hora?

            -Sí, ya no más para rematar la noche y que me vaya contento.

            -Ya rugiste -dijo y empezó a tocar Wish you were here.

            El lugar se llenó de buena vibra y yo me relajé. Abracé a Alison, como quería abrazar a una chica la noche del Bolero de Ravel. Cerré los ojos y me dejé llevar por el olor del cabello de Alison y la cadencia de la música de Juan Pablo. Cuando terminó la canción, Alison me susurró al oído:

-Tenemos que hablar.

Nada bueno sucede después de que alguien enuncia esa frase. Nos apartamos de la fogata y caminamos por la playa. Era una noche sin luna y se podían apreciar muy bien las estrellas.

-¿Qué querías decirme?

-Diego… Mañana me voy a Chichén-Itzá.

-Bien, yo te acompaño.

-No. Quiero decir que me voy yo sola.

-¿No quieres que vaya contigo?

-No, Diego.

-Pero, ¿por qué? ¿Qué te hice?

-Nada, Diego. Pero es que quiero ir yo sola.

-Está bien… ¿Cuándo vuelves?

-No vuelvo Diego -guardamos silencio unos minutos-. No nos vamos a volver a ver, así que me gustaría… terminar bien.

-Pero ¿por qué quieres terminar?

-No es por ti, Diego. Es que… no sé cómo explicarte. No vine a México para tener novio. No era esa mi idea. Quiero divertirme, quiero conocer diferentes personas y lugares…

-Puedes hacer todo eso conmigo.

-No. No entiendes. No quiero estar atada a una persona…

-No te voy a atar.

-¡Sí, si lo harás! Ya vi cómo eres. Sólo tengo dos semanas para estar en México y ya llevo en Ciudad de las Palmeras cinco días.

-Pero yo te puedo acompañar a donde tú quieras ir.

-¡Pero yo no quiero!

Silencio

-Por favor, no te molestes. Eres un buen chico, he tenido un buen tiempo contigo.

-Nos la podemos seguir pasando bien.

-No te ofendas Diego … No te lo quería decir así, pero… es que eres muy aburrido -dijo viéndome con lástima.

-Ah -musité fingiendo entereza y me di la media vuelta.

Caminé siguiendo la línea de la playa, sin mirar atrás. No sé bien por cuánto tiempo estuve por ahí, pendejando con la arena, las piedras y el agua, conteniendo el llanto. “Eres muy aburrido”.

Después de mucho caminar me quedé sentado y me dediqué a formar montañitas de arena para luego deshacerlas con manotazos. Estuve así bastante tiempo, hasta que vi la figura de Bilcho aparecer en la distancia. Me puse de pie y caminé hacia él. Cuando estuvimos cerca me dijo:

-Ya se va Wiki, ¿vienes?

-¿Y Alison?

-El chavo aquél y su novia le dieron el aventón.

Entendí que ya no la volvería a ver.

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Acerca de Maik Civeira

Escritor friki.
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